Magia, cine y empresas, combinación de lujo que se pone cada vez más de moda en actividades de la producción cinematográfica como una fiesta de fin de rodaje. Pero también las grandes productoras cinematográficas pueden necesitar un mago empresas para los diferentes cócteles u otras actividades que organizan.

 

También para la presentación de un filme que haga alusión al ilusionismo es de muy buen gusto hacer una rueda de prensa o cóctel donde se implique a un artista de este campo.

 

La historia del cine tiene grandes películas sobre ilusionistas y magos. Esto es debido a la atmósfera mágica que el mago consigue cuando ejecuta sus efectos de modo que el público no pueda, no ya ver sino ni siquiera sospechar o barruntar la causa secreta que los produce. El público no sospecha, incluso, la mera existencia de esa causa, y la serie de efectos le cogen siempre totalmente desprevenido. Es decir, la atmósfera mágica se da cuando, en una secuencia de juegos o efectos, todo sucede como si la magia auténtica (posibilidad de hacer milagros) existiera realmente.

Los juegos, las sorpresas, se desarrollan de un modo tan natural y tan inesperado, las manipulaciones o medios secretos aparecen tan absolutamente insospechables, que los efectos producidos son realmente alucinantes.